martes, 23 de septiembre de 2014

GRATITUD


El pasado fin de semana, uno de mis clientes: Casa 27 Taller culinario, nos deleitó con una cena maravillosa. Fue una invitación abierta para todo el grupo de trabajo y colaboradores en el diseño y construcción de su taller. ¡Una noche para no olvidar!

Compartimos experiencias, historias y anécdotas alrededor del calor de la estufa y una deliciosa paella. La velada estaba acompañada de un vino verano. Como entrada, un montadito de jamón serrano y brotes de rábano; Siguiendo con el menú español en honor al maestro de obra (quien vivió algunos años en dicho país), un gazpacho de sabor sutil a ajo; pimientos, cebollas y tomates frescos como guarnición. Simplemente indescriptible.

Paso a paso, nuestra anfitriona nos enseñaba tips o uno que otro truquito culinario para cocinar la paella. Langostinos, mejillones y ostras fueron los protagonistas de la noche pues, para los trabajadores, fue toda una aventura gastronómica probarlos por primera vez.
Y para sorprendernos aún más, el postre se componía de una paleta de crema inglesa con praliné de frutos secos y un esponjoso ponqué bañado en brandy. Qué mejor manera de cerrar la noche entre compañeros y amigos.



He querido compartir con ustedes esta experiencia, con la plena certeza de que quien hace las cosas con el alma, pasión y sin pretensiones logra transformar corazones y darle sentido a la vida. Sólo palabras de agradecimiento para nuestro cliente; son nuestra razón de ser y esto nos llena de motivación para seguir trabajando. 

1 comentario:

  1. Que bella descripción para una noche mágica!!! Casa Veintisiete Taller Culinario

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